Adaptación texto de Rodolfo Walsh
Me llaman Débora Covelo. Cuando era chica, ese nombre no me convencía del todo: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser escritora o artista. Mucho después descubrí que podía llamarme como quisiera, y eso me gustó. Nací en Buenos Aires, que de buenos no tienen mucho. Mis alergias de otoño me lo recuerdan cada año.
Me llaman Débora Covelo. Cuando era chica, ese nombre no me convencía del todo: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser escritora o artista. Mucho después descubrí que podía llamarme como quisiera, y eso me gustó. Nací en Buenos Aires, que de buenos no tienen mucho. Mis alergias de otoño me lo recuerdan cada año.
Mi vocación se despertó tempranamente: a los diez años decidí ser veterinaria. Por varias razones, nunca cumplí ese destino. Entonces, me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más ridículo: promotora con peluca azul; el más humillante: secretaria contable; el más soñado: asesora literaria; el más entrañable, profesora; el más divertido: camarera; el más secreto: poetisa.
Mi padre era empresario azucarero. Tuvo sexto grado, pero sabe hacer negocios y jugar al tejo. Su terquedad ante la vida sigue pareciéndome casi mitológica. Tuvo muchos socios. Uno lo estafó, en 1985, y otro lo terminó de defraudar años después. Esa es mi herencia.
Tengo dos hermanas, una creyente y otra atea, como yo. No tengo hijos.
Mi madre vivió en medio de cosas que amaba, pero que la limitaron: los hijos y la casa, mi padre y sus vaivenes.
A continuación mis gustos en un poema lista y una presentación. Qué la disfruten!!!
Me gusta
Me gusta la noche
la calma de la oscuridad.
Me fascina el arte:
dibujar, pintar, escribir, soñar.
Pensar me encanta
y reflexionar más.
Me apasiona conversar
con quienes tiene algo para decir.
Me gusta el sol y la ardiente sensación sobre la piel,
el verano y el mar.
El sabor salado en los labios.
Me gustan las risas, las bromas y las ironías.
En el plano de lo cotidiano
me encantan las copas llenas, brindar y el placer del disfrute.
El pastel de papas, los ñoquis, la carne,
los huevos fritos y los snacks.
También los dulces.
Dormir hasta tarde sin culpa.
La ropa, los zapatos, las carteras
y los anteojos me fascinan,
como también me encantan las aventuras y los viajes.
Me apasionan los perros, los gatos y las serpientees.
Quiero una pero no me dejan.
Me gusta mi ciudad y sus rincones,
manejar sola y tomar mate.
Me gusta leer y escuchar buena música.
Bailar hasta estar rendida
y acostarme en mi cama cada noche.
No me gusta
No me gusta la mañana,
la obstinación del cansancio.
El olor a auto antes de un viaje,
los funerales y la muerte.
Detesto a los ingratos y a los confianzudos,
a los aduladores y a los mezquinos.
Odio las medias sonrisas y los ojos traicioneros.
No me gusta el dolor,
la tristeza ni los atardeceres de domingo.
Tampoco los ascensores y el encierro.
Me desagrada el brócoli, el coliflor y casi todas las verduras.
Me aburre esperar y hacer deportes.
Me enojan los insultos, maltratos y agresiones.
Prefiero siempre la paz.
Gracias por compartir
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